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Reportajes y análisis

El paso a la educación virtual

Debido a la pandemia

[10/06/2020] El surgimiento inesperado de la pandemia global forzó a muchas empresas y organizaciones a retraerse hacia presencias digitales que se manejaban desde casa. Así, el teletrabajo se instauró como la nueva normalidad para muchos trabajadores.

Sin embargo, junto con el trabajo otra importante actividad también tuvo que pasar a la vida virtual: la educación. Efectivamente, desde el inicio de la pandemia se decretó el cierre de las instituciones educativas y a inicios del mes pasado el gobierno indicó que las clases presenciales habían sido descartadas para el 2020. Era el momento de pasar enteramente a una educación virtual.

¿Cómo sorprendió estos rápidos cambios a las instituciones educativas? Conversamos con cinco de ellas y nos contaron sus experiencias con respecto al paso a la educación remota. Como adelanto podemos decir que todas ellas han capeado muy bien el temporal.

Olga Ramírez, gerente de Tecnología de la Información de ISIL.
El inicio de la virtualidad

"ISIL apuesta hace más de 10 años en educación virtual. En el 2015 tuvimos un cambio estratégico con el cual comenzamos a implementar soluciones de plataformas globalizadas como Banner o Blackboard. Además, estamos a cargo de la generación de nuestro propio contenido, y nuestros profesores ya están preparados para dictar cursos desde la virtualidad, sostiene Olga Ramírez, gerente de Tecnología de la Información de ISIL, cuando le preguntamos por el inicio de su experiencia virtual en la educación.

Esa ha sido una característica de las instituciones con las que contactamos: ya tenían una solución de clases virtuales implementada al momento de la pandemia, o al menos un programa piloto que pasó 'a producción' cuando llegó el confinamiento. La pandemia no las atrapó de sorpresa, sin nada con qué responder a la 'nueva normalidad'.

Y es que la educación virtual ha sido por mucho tiempo una modalidad que se conocía y que se estaba probando en algunos casos o implementando en otros. Obvia decir que ISIL no fue el único caso que vimos de una institución que ya tenía un programa virtual al momento de llegar el confinamiento.

"La ventaja que tenemos en Esan es que nosotros ya tenemos siete años dictando en forma virtual. Entonces cuando llega la COVID-19 nos encuentra bastante bien preparados, tanto por los temas de tecnología como por los temas pedagógicos, indica Gonzalo Guerra-García, director de Educación a Distancia de ESAN Gradutate School of Business.

Otras instituciones no tienen tantos años de experiencia, pero si tuvieron el timing indicado para llegar a las plataformas tecnológicas justo antes de que comenzara la cuarentena. Ese fue, por ejemplo, el caso de la Universidad de Lima que, si bien contaba con una plataforma tecnológica ya desde algunos años para el dictado virtual de clases, solo utilizaba una parte de ella, la que correspondía al manejo virtual de las clases, pero no al dictado remoto de ellas; es decir, a la parte que ahora todos conocemos como videoconferencias.

Nadia Rodríguez, directora de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Lima.
Educación virtual, Universidad de Lima

Y aquí otro detalle que vale la pena destacar. Cuando uno escucha la palabra videoconferencia, inmediatamente se viene a la mente un actor que ha destacado recientemente: Zoom. Y ha destacado porque ahora muchas de las interacciones entre los miembros de una empresa u organización, e incluso entre los miembros de una familia o grupos de amigos, se realizan mediante esta plataforma de videoconferencias, pero no es lo que usan las instituciones educativas.

La Universidad de Lima y casi todas las otras instituciones que aparecen en este reportaje usan Blackboard, una plataforma de educación virtual que prácticamente se ha convertido en el estándar para estos nuevos tiempos, y que básicamente consta de dos partes: Blackboard Learning, para la enseñanza asincrónica, y Blackboard Collaborate, para la enseñanza sincrónica, es decir, la videoconferencia.

De hecho, al realizar la entrevista con los representantes de dicha universidad se usó Blackboard Collaborate para la reunión, una herramienta que se puede usar para realizar una videoconferencia y que, sin duda, podría competir con herramientas similares como Zoom, Teams, Google Meet, Jitsi Meet y varias otras que dominan el ámbito empresarial, y que no han ingresado a esa pequeña guerra -a la que recientemente se unió Facebook Rooms- que se ha desatado por ser la principal herramienta de videoconferencia de uso masivo.

La educación va por otro camino. Y a distintas velocidades.

Como señalamos líneas arriba la Universidad de Lima tenía la herramienta Blackboard, pero recién a finales del año pasado se decidió a usar Collaborate.

"A pesar de que teníamos Collaborate no se usaba mucho porque nuestra modalidad era presencial. Sin embargo, el año pasado comenzamos a hacer pruebas, preparándonos para una eventualidad -aunque nadie sabía lo que iba a pasar- y empezamos a hacer un pequeño piloto con Collaborate en una modalidad blended, sostuvo Nadia Rodríguez, directora de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Lima.

Por blended se refiere a la combinación de clases virtuales con clases presenciales; es decir, una modalidad que combina ambos mundos.

"Esto sirvió mucho para capacitar a un grupo de profesores que finalmente ha sido el equipo que ha capacitado al resto de docentes de la universidad en tiempo récord, agrega la académica.

La universidad había comenzado el piloto de Blackboard en el 2015 y al año siguiente lo implementó, y hasta el 2019 lo utilizó con énfasis en Blackboard Learning. Recién ese año se comenzó a utilizar en el piloto el Blackboard Collaborate, justo a tiempo para enfrentar la cuarentena.

Fernando Kato, director de Informática y Sistemas de la Universidad de Lima.
Educación virtual, Universidad de Lima

"La implementación técnica es lo más sencillo de todo el proceso de adopción de la plataforma. Lo más complicado son los temas de capacitación docente y la gestión del cambio, indica por su parte Fernando Kato, director de Informática y Sistemas de la Universidad de Lima.

La baja complejidad de la implementación de estas herramientas y, más bien, la preocupación por el factor humano es corroborada por Guerra-García de Esan.

"Aproximadamente, nos tomó tomo entre dos a tres semanas [la implementación]. El principal reto era que el área de educación a distancia estaba preparada con una capacidad instalada para un número relativamente no muy grande de dictado virtual, sostiene el académico. Es decir, el 'problema' no fue implementar rápidamente una solución, sino adaptarla rápidamente al incremento en el número de usuarios.

"El otro reto también fue un tema cultural porque muchos profesores no habían dictado en forma virtual, entonces se tuvo que trabajar un plan de capacitación tanto técnica como pedagógica para ese segmento, para que justamente no existieran barreras al respecto, agrega.

La virtualización

A pesar de su omnipresencia en el ámbito académico, Blackboard no puede con todo. Existe un conjunto de cursos que, simplemente, son más difíciles de virtualizar que otros por el simple hecho de requerir de componentes que no se pueden encontrar en la casa de un estudiante.

¿Qué pasa si un estudiante de ingeniería desea practicar con un software 3D? Es poco probable que pueda tener los recursos para adquirir uno de ellos; es más, también es poco probable que la computadora que tiene en su casa pueda servirle para trabajar con este software. Por eso, entran a tallar otras soluciones.

"Hemos implementado laboratorios virtuales en la modalidad de virtualización de aplicación como de virtualización de escritorio remoto, tenemos las dos opciones, indica Ramiírez de ISIL.

"Tenemos una propuesta de herramientas virtuales con las que tenemos cubierto el dictado de clases; como por ejemplo, Blackboard Collaborate; pero lo que nos faltaba era el componente de laboratorios virtuales. Entonces, sí hubo la necesidad de encontrar una herramienta práctica para generar una experiencia similar a la que se tiene en un formato físico para nuestros alumnos. Buscamos muchas herramientas en el mercado y, finalmente, decidimos por Citrix, indica la ejecutiva.

Esta solución estaba dirigida a laboratorios especializados como los que se necesitan para las carreras de 3D, de diseño y redes, que necesitan muchos componentes de cómputo para poder realizar sus prácticas; una máquina sencilla, de casa, no le podría dar la cobertura para poder hacer ese tipo de práctica.

Y lo mejor de todo es que, igual a como sucedió con Blackboard, la implementación fue sencilla, duró solo una semana. Ramírez indica que para mediados de abril ya habían implementado la solución en ISIL.

Sin embargo, aquí también vale la pena resaltar que la pandemia le dio al proyecto el impulso final que necesitaba. El proyecto de virtualización ya existía, pero requería de un presupuesto especial que se obtuvo cuando la cuarentena hizo obvio que se necesitaba. De hecho, gracias a la implementación ahora se está atendiendo alrededor de 4.500 alumnos de los 11.500 que tiene la institución.

Esta necesidad de virtualización también la encontramos en la Universidad de Lima, que también utiliza la solución de Citrix para virtualizar sus laboratorios.

Y es que como se señaló líneas arriba, hay necesidades que van más allá de Blackboard o de las soluciones de videoconferencias.

Jorge Chávez, gerente académico de Senati.
Educación virtual, Senati

"El proceso de transformación digital y virtualización de la oferta académica se inició hace más de un año, pero se ha ido reforzando con el tiempo. Todo forma parte de un plan integral que teníamos planeado desplegar en un plazo no mayor a tres años. Ante el contexto actual, hemos condensado ese tiempo y realizado toda esa labor en unos pocos meses, sostiene Jorge Chávez, gerente académico de Senati.

"Si bien es cierto, es un proceso que aún estamos forjando, a la fecha, ya tenemos nuestras más de 70 carreras virtualizadas, en distintos grados, agrega el académico.

Implementar la virtualización académica ha demandado y demanda de gran esfuerzo y trabajo por parte de toda la cadena de colaboradores involucrados en el proceso; pues incluye no solo la evaluación de las plataformas digitales indicadas para las carreras, sino también el volcar todo el material didáctico a nuevos formatos y probarlos uno a uno para medir su efectividad. También implica un cambio en el método de medición y evaluación en el trabajo de los alumnos, además se requiere de un componente de capacitación para los docentes.

Para la implementación de las clases prácticas en el entorno virtual, Senati está utilizando Electude; un simulador de Mecánica y Mecatrónica Automotriz que permite a los alumnos aprender y corregir diversas averías de motores, hacer diagnósticos avanzados e incluso monitorear de manera directa su avance.

Electude es el primero de varios simuladores virtuales que Senati irá poniendo a disposición de los alumnos. Lo interesante de esta plataforma es que el instructor puede colocar fallas virtuales para que los estudiantes las detecten y arreglen. Además, tienen la posibilidad de ver cada una de las piezas que componen los vehículos en tercera dimensión y conocer sus particularidades. Es lo más cercano a estar en contacto directo con los motores.

Además, la institución tiene software de formación práctica 100% virtual para cursos de Electricidad Industrial, Electrónica e incluso Tecnologías Ambientales.

"Uno de los simuladores que estamos implementando son los de la empresa Beyond Labz. Tienen tecnología estadounidense y emulan laboratorios virtuales de física, química y biología. Esto es aplicable para carreras como Química Industrial, Tratamiento de Agua, entre otras que dictamos en nuestro Centro de Tecnologías Ambientales, explica Chávez.

Educación virtual, ESAN
Gonzalo Guerra-García, director de Educación a Distancia de ESAN Gradutate School of Business.
Los beneficios

Quizás la premura con la que se ha tenido que pasar, en general, a una modalidad virtual no ha permitido que muchos mediten sobre los beneficios que ha traído esta modalidad de enseñanza. Los hay y son muy reconocidos por las personas que tienen un tiempo utilizando estas plataformas.

"Cuando dictas en presencial no tienes la oportunidad de tener el chat a tu lado. El chat permite que los alumnos estén participando todo el tiempo, permite que -mientras el profesor va compartiendo o va generando una discusión- todos los participantes pueden plasmar sus ideas, sostiene Guerra-García de Esan.

Por su parte, en la Universidad de Lima, gracias al uso de estas herramientas, los profesores tienen acceso a un reporte de 'originalidad' de los escritos de sus alumnos con el cual pueden darse cuenta si un alumno ha cometido un plagio, o también pueden ayudarlo a citar correctamente una fuente y acostumbrarse a las buenas prácticas en la producción intelectual.

Pero quizás uno de los beneficios más recurrentes en las respuestas de los entrevistados es la capacidad de grabar las clases. Gracias a esto, los alumnos no solo pueden ver la clase cuando se transmite en directo sino también volver a ella si desean repasar lo que se dijo en la presentación del profesor.

"Después de siete semanas tenemos 60.500 sesiones grabadas, 85 mil horas de clases grabadas y 704 mil ocasiones en que se han visto estas clases, indica Kato de la Univesidad de Lima.

Por su parte, Ramírez de ISIL indica que al cierre de abril tiene 7.700 horas de dictado semanal on line y, aproximadamente, 4.900 presentaciones; es decir, contenido (videos académicos y presentaciones) que ha digitalizado ISIL.

Otro elemento recurrente es el uso de la nube para soportar estas soluciones de educación virtual. Por ejemplo, en el caso de ISIL las soluciones se encuentran en nubes de Amazon, Azure y Google, "somos multinube, dice Ramírez.

Por supuesto, también hay retos que resolver. Y, como se puede imaginar, tienen que ver también con el carácter tecnológico de la propuesta virtual: la conectividad.

"Recuerdo dictando en Pucallpa, hace un par de años; empezó una tormenta durísima y muchos participantes perdieron la conexión. Entonces, dada la geografía del Perú es retador a veces, sostiene Guerra-García.

En parte, la solución a ese problema se encuentra en que las empresas operadoras mejoren la conectividad del país, dado el contexto de incremento en el uso del ancho de banda en diversas actividades y servicios como Netflix y la reciente red social Tiktok.

Pero también hay alternativas que han sido de uso de instituciones más pequeñas, como un colegio.

Tirsa Quispe, promotora del Colegio Crece.
Educación virtual, Colegio Crece
El aula invertida

"En el aula invertida o flipped classroom, que se ha desarrollado en diferentes países como Taiwán, Finlandia, Brasil o Estados Unidos, lo que se logra es que todo lo que se aprendía antes en el colegio con el profesor se envíe a la casa, sostiene Tirsa Quispe, promotora del Colegio Crece.

El aula invertida sigue el curso contrario a lo que tradicionalmente se ha hecho en el colegio: impartir la teoría en el colegio y dejar tarea para la casa. En esta nueva metodología el colegio envía videos con las clases a los alumnos y en la videoconferencia, con el profesor, se desarrollan las tareas.

Eso evita que, por ejemplo, si el alumno cuenta con una conexión que se interrumpe seguido no pueda atender adecuadamente a una clase teórica que se da vía videoconferencia. Al estar la teoría en un video en YouTube, el alumno puede revisar la teoría esperando a que cargue bien el video y luego llega a la explicación con el profesor con el conocimiento teórico ya aprendido, para así facilitar el proceso.

"Y como son de cuestiones teóricas, los videos no duran más de 10 minutos. En promedio tienen de 6 a 10 minutos, pero por ahí uno que otro puede durar un poco más, pero ese es el promedio, indica Quispe.

Además, el proceso de una videoconferencia puede llegar a ser tedioso para el niño si por esa vía debe comprender la teoría.

"Cuando enseñas la parte teórica por Zoom, el niño crea una especia de rechazo o se aburre muy rápido porque hay interrupciones, toda la parte teórica se vuelve algo negativo para el aprendizaje del niño. Pero este método nos ha servido tan bien que la parte teórica la aprenden en su casa y ahora en el colegio solo vienen a desarrollar la parte práctica, agrega Quispe.

La herramienta que usan para la videoconferencia es el recientemente lanzado Google Meet, y complementan su uso con Classroom, la herramienta, también de Google, para el dictado de clases virtuales.

Pero, como dice Quispe, lo importante no es la herramienta sino la metodología.

Lo anecdótico es que el colegio también comenzó a experimentar con este sistema poco antes de la cuarentena.

"La pandemia nos ha empujado mucho más allá. Este proyecto de implementar el flipped classroom no es algo que usemos mientras sucede la pandemia. Es algo que nosotros ya proyectábamos, la pandemia nos ha acelerado, indicó la promotora.

Llegó para quedarse

"Personalmente, yo creo que cuando todo el tema del Covid de alguna forma sea superado, no vamos a seguir comportándonos como lo hacíamos antes del 15 de marzo del 2020. Y en lo que es educación lo que va a pasar es que las metodologías blended se van a impulsar tremendamente, sostiene Guerra-García.

Es cierto, son muchos los que, en diversas ramas de la actividad económica del país, sostienen que lo avanzado no se va a retraer tan fácilmente. El trabajo remoto no se va a ir, las compras por comercio electrónico no van a descender a sus niveles anteriores y, por tanto, la educación no va a volver a ser solo presencial.

Y aquí nuevamente unos tendrán más tiempo que otros en este campo de la educación blended, ya que diseñan sus cursos -como ISIL- para ser presenciales y virtuales, pero todos tendrán que hacerlo porque simplemente las personas 'ya la han agarrado el gusto' a esta modalidad.

"Esto nos ha permitido romper ciertos paradigmas y perder ciertos miedos con respecto a si la tecnología estaba preparada. Nos vamos a quedar con el gusto por ciertas cosas muy positivas, señala Kato.

Esto abre toda una enorme caja de posibilidades. Si la educación es virtual ¿se formará un enorme mercado global de educación? ¿Habrá estudiantes peruanos que prefieran estudiar virtualmente en una universidad extranjera, o estudiantes extranjeros que prefieran educarse a distancia en una universidad peruana? Con el tiempo veremos los resultados de los cambios que nos provocó la cuarentena del 2020.