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Carlos Anchante, director de Seidor Technologies

Cómo asegurar la identidad del alumno en un entorno virtual

Carlos Anchante, director de Seidor Technologies.

[25/06/2020] Si en los exámenes de admisión presenciales se han dado no pocos casos de suplantación de identidad o de formas sofisticadas de plagio, ¿qué se puede esperar en un entorno virtual, donde el alumno está solo frente a su máquina? Aunque parezca muy difícil existen herramientas, denominadas de proctoring, que se encargan de vigilar que el alumno sea quien dice ser, y que no haga trampas al momento de una evaluación virtual.

De este tema conversamos con Carlos Anchante, director de Seidor Technologies, quien nos explicó las opciones que existen para evitar suplantaciones de identidades virtuales y 'googleadas' en pleno examen virtual -si es que la institución educativa no lo permite-. Para ello se usan herramientas basadas en identificación facial y monitoreo del comportamiento. Sí, en una prueba virtual aún se puede atrapar al que hace trampa.

¿Cómo se llama esta herramienta y cómo funciona?

Seidor es un grupo que esté en el Perú con diversas líneas de negocio, tenemos una lista especialista en tecnología, que es la que lidero, y en ella tenemos diversas verticales de soluciones. Y una de ellas es la de e-learning que cubre varias aristas importantes en este campo, por ejemplo, plataformas LMS (learning management system), tenemos consultorías, hacemos desarrollos de cursos virtuales, tenemos inclusive sistemas de antiplagio y proctoring que es el tema que estamos comentando ahora, e incluso creamos ERP a medida para el sector educación.

La actual situación establece desafíos más complejos a las entidades de educación. Si se dan suplantaciones de identidad en un entorno presencial, en un entorno virtual es un tema un poco más complejo. Si bien nosotros ya ofrecemos soluciones de LMS para que un usuario pueda acceder a cursos y pueda hacer sus evaluaciones, las entidades tienen que poner una capa de aseguramiento para verificar la identidad de las personas, saber quiénes son y monitorearlos en una evaluación.

Entonces, hay dos aristas que estamos cubriendo. Una es la identificación de la persona. Los procesos de proctoring en Smowl -que es un producto con el que trabajamos desde este año- lo que hacen es utilizar tecnología de identificación facial para identificar a la persona, con bancos de información previa para hacer el match.

La otra arista que cubrimos es su comportamiento ante una evaluación. Hoy las universidades realizan exámenes de admisión y durante el curso también realizan evaluaciones parciales o finales.

Este tipo de soluciones tiene visibilidad y control sobre la máquina del usuario final, para saber qué es lo que hace.

¿Cuál es el mecanismo que se usa para identificar a la persona?

Son dos temas. Primero necesitas una plataforma de e-learning, ya que las soluciones de proctoring van sobre plataformas de e-learning, como Blackboard, -que también proveemos nosotros- y sobre ella ponemos Smowl, que tiene dos tecnologías. Primero la identificación facial, a través de la cámara de video, pero previamente la universidad debe tener un banco de datos sobre los alumnos, con fotografías, y hacer el match contra el video que se enlaza. Y con la cámara web se va monitoreando al alumno durante la evaluación.

Lo interesante de esta plataforma es que también monitorea el comportamiento de la persona. Si, por ejemplo, hace muchos movimientos o si se va del lugar -quizás a consultar notas-, esto se monitorea para ver si la evaluación se realizó acorde con lo que espera la universidad.

La herramienta también tiene agentes que monitorean el trabajo del usuario final. En una evaluación, la herramienta puede darse cuenta si es que el usuario consulta documentos en su máquina o si comienza a buscar en Google. Luego se toma acción.

¿La herramienta avisa al alumno si detecta un comportamiento extraño?

Eso se decide en base a las políticas de las universidades, pero todo es configurable. Puede ser que la universidad decida cortar el acceso al alumno o simplemente hacerle llamadas de atención. Todo es configurable y depende de las políticas de la universidad. Lo interesante es que la herramienta se adecúa a la casuística de las entidades educativas, especialmente en el entorno actual.

Por ello ha habido demanda de la herramienta. Como referencia, tenemos más de 40 clientes que tienen servicios de e-learning y más de la mitad son del sector educación, y ha habido una creciente demanda en los últimos meses, inclusive de grandes universidades nacionales que ofrecen servicios a terceros para sus exámenes de admisión. Y la solución Smowl se utiliza en universidades de todo el mundo porque es muy certera, y ayuda mucho a que en las universidades se consoliden los sistemas de autenticación e identificación, y el monitoreo del estudiante.

¿Hay alguna métrica para calcular la efectividad de la herramienta?

Es una herramienta muy usada. Tiene muy buenas calificaciones entre los usuarios, es decir, universidades a nivel global. Con eso están garantizando las evaluaciones. Pero, por supuesto, esto es algo medible y vamos a tener las cifras para finales de año, en base a cómo se han estado haciendo las evaluaciones sin una herramienta de proctoring y con esta herramienta.

¿Se requiere Blackboard?

No necesariamente, sino de una herramienta LMS. Esta herramienta ayuda a complementar los LMS que se encuentran en las universidades e institutos. Nosotros manejamos además otras herramientas de LMS, como OpenLMS y Moodle, que son herramientas que se acomodan mucho al mercado, al cliente, al tamaño y a nuestra realidad. Hoy en día, gracias a los conocimientos que tenemos de nube y de infraestructura, podemos llevar las herramientas de Moodle -que algunas universidades las tienen en servidores físicos- a la nube por la coyuntura que se está viviendo y la gran demanda que han tenido.

Si bien antes tenías un tema mixto entre una educación presencial y virtual, ahora que se hace todo 100% virtual, debe tener ese tipo de aseguramiento; es decir, identidad del alumno, monitoreo, para garantizar que las evaluaciones sean como deben ser.

Y en este campo ¿cuál es la diferencia entre usar una herramienta hecha para educación y una para videoconferencias?

Todas son complementarias. En esta coyuntura, algunas se han estancado y otras se han disparado. Por ejemplo, Teams es una herramienta de Microsoft que permite tener reuniones virtuales y son utilizadas por algunos colegios. Pero no basta con ella, porque no simula un aula virtual, es un complemento distinto. En el sector educación tienes un LMS donde se genera la estructura de los cursos, los alumnos; las herramientas de videoconferencia especializadas en educación lo que hacen es integrarse. Por ejemplo, Blackboard tiene Collaborate para la parte de videoconferencia, se integra con los cursos y simula un aula virtual para que el docente pueda tener un entorno completo y pueda interactuar con los alumnos como si estuviera en un aula presencial.

Estas herramientas se están consolidando mucho más y tienen mucha demanda. Nosotros empezamos este tipo de negocio hace unos cuatro años, introduciéndolo en el sector corporativo, de microfinanzas, minero o automotor, porque son herramientas para poder capacitar al personal virtualmente. Y hace un par de años lo introdujimos en el sector educación. Hoy en el 2020 estamos experimentando una abrumadora demanda de este tipo de servicios, un crecimiento con respecto al 80% presencial y 20% virtual que se tenía antes. Hoy las clases son 100% virtuales y por ello las plataformas de e-learning se tienen que reforzar, obviamente con la parte de aseguramiento, es decir, asegurar que el alumno es quien dice ser y monitorearlo en su comportamiento.

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