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Columnas de opinión

Pagos contactless: Protagonista en la inclusión financiera de Latinoamérica

Por: Roberto Su-Nobrega, gerente de ventas para Latinoamérica de BPC Banking Technologies

[18/10/2020] La implementación de pagos sin contacto o contactless es una solución que asegura y promueve la seguridad transaccional, facilita los procesos comerciales y financieros, y protege la higiene de las personas durante la pandemia. Los modelos basados en códigos QR o de respuesta rápida, son ampliamente demandados en gran parte del mundo, utilizándose en estaciones de gasolina, supermercados y en sistemas de transporte donde la compra de un boleto o el pago del peaje se digitaliza para permitir una experiencia rápida y segura, ya que como el pago se lleva a cabo al escanear un código a un par de metros, esta metodología además, se ajusta al cumplimiento de las normas de distanciamiento social, una realidad que se demanda para los sistemas transaccionales en las diferentes organizaciones y comunidades.

Este es un periodo coyuntural muy atractivo, para que los organismos de pagos nacionales, los proveedores de servicios y comerciantes aceleren sus programas de pagos digitales; estas entidades tienen la oportunidad de mejorar la experiencia de pago, tanto en la tienda física como online, y ofrecer una experiencia al usuario de calidad. El período actual debería ser aprovechado por su momento histórico, y por la nueva realidad que indica en el cambio y la adopción de ciertos protocolos de bioseguridad y distanciamiento social, para que realmente impulsen y consoliden los pagos sin contacto en los países, principalmente para los que están en vía de desarrollo, pues su posibilidad masificadora e incluyente son uno de sus más grandes fortalezas.

Para el caso de Perú, el más reciente estudio publicado por la empresa de consultoría Kantar, mostró que los pagos contactless crecieron, en cuanto a frecuencia de uso, un 47% en las tarjetas de crédito y un 76% en las de débito, esto desde el momento en que se tomaron las primeras medidas de aislamiento preventivo, producto del Covid-19, para prevenir así el contacto físico y reducir las posibilidades de contagio.

En este sentido, fortalecer el uso de métodos como el reconocimiento facial y los códigos QR, son un recurso efectivo para el desarrollo de los ecosistemas comerciales y financieros con gran rapidez, incluso debido a su misma aplicación, pues ni siquiera se necesita tener una tarjeta bancaria en la mano para realizar la operación. Este tipo de tecnologías representa además un beneficio extra para países de la región en donde su adopción no es tan alta, o donde los comerciantes simplemente no cuentan con los equipos para ofrecer este tipo de canales. Los diferentes actores deberían aprovechar esta tecnología para acercar la banca, los comercios y las diferentes organizaciones transaccionales a las manos de los ciudadanos de a pie y a las comunidades sin importar su ubicación, el sector de la economía al que pertenezcan y su capacidad monetaria.  

La contingencia aceleró la migración a los pagos digitales. En su último informe, Mastercard dio a conocer que, desde el comienzo de la pandemia, cada vez más consumidores están optando por formas de pago sin contacto, donde un 70% de consumidores a nivel mundial afirman que el cambio de pagos a digital probablemente sea permanente. Latinoamérica, por su parte registra una penetración del 55%, en cuentas bancarias, del 19% en tarjetas de crédito y de más del 70%, en smartphones, los bancos nunca habían tenido una oportunidad tan clara como ahora de aprovechar el canal móvil para servir a una población desatendida históricamente en lo que respecta a los servicios financieros.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) durante la pandemia producto del Covid-19 hizo un llamado para que se adopten métodos higiénicos y seguros para realizar los pagos físicos, y así desestimular el uso del dinero en efectivo; a su vez y dentro de la población bancarizada en Latinoamérica, el 84% de las personas considera que el pago sin contacto es el método más higiénico al momento de adquirir un producto o un servicio.

Las condiciones están dadas, los gobiernos, las instituciones financieras y el comercio en general deberían aprovechar los beneficios de implementar esta tecnología y adoptar las políticas y las prácticas necesarias para hacer una realidad el contactless. En las calles de nuestras urbes, en los comercios o en el campo hay cientos de miles de personas que pueden encontrar en esta solución una oportunidad para realizar sus pagos con seguridad, protección y al alcance de sus manos. Un beneficio que impactará positivamente en los problemas reales de los ciudadanos.