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El Foro Económico Mundial alerta sobre las barreras a la inclusión digital

[26/01/2021] En el Reporte de Riesgos Globales 2021, publicado hace tan solo unos días, el Foro Económico Mundial dedica un capítulo completo -el segundo, luego del análisis general llamado "El futuro fracturado- a las amenazas que se tendrán que enfrentar durante este 2021 en el campo de la tecnología.

Este capítulo, llamado "Error 404: barreras a la inclusión digital, alerta sobre las crecientes divisiones digitales y las preocupaciones que emergen del uso de la tecnología. Como señala el documento, "la creciente brecha digital puede empeorar las fracturas sociales y minar las posibilidades de una recuperación inclusiva. El progreso hacia una mayor inclusión digital se encuentra amenazado por la creciente dependencia digital, la cada vez más acelerada automatización, la supresión y manipulación de la información, las brechas en las regulaciones de las tecnologías, y las brechas en las habilidades y capacidades tecnológicas.

A continuación, les presentamos un resumen de los principales puntos tocados en este capítulo.

El horizonte en los siguientes años

Antes de llegar al capítulo 2, el estudio presenta una relación de las amenazas que fueron las más mencionadas por los líderes del Foro Económico Mundial. Ellas fueron agrupadas en cinco categorías: económicas, ambientales, geopolítica, sociales y tecnológicas. Y aunque la categoría que es de nuestro interés se ubica en el último lugar de la lista, ello no ocurre al observar los niveles de respuesta que alcanzó entre los consultados.

Las respuestas se dividieron en amenazas de corto plazo (0 - 2 años), mediano plazo (3 - 5 años) y largo plazo (5 - 10 años); y en cada uno de estos rangos de tiempo, las amenazas tecnológicas tuvieron una posición nada alejada de los primeros lugares.

Entre las amenazas de corto plazo se encuentran las fallas en la ciberseguridad (39%) y la desigualdad digital (38,3%) en la cuarta y quinta posición. Al avanzar hacia el mediano plazo se ubica a las fallas en la infraestructura de TI (53,3%) en el segundo lugar, mientras que las fallas en la ciberseguridad (49%) se encuentran en la octava posición y las fallas en la gobernanza de la tecnología se encuentran en la novena posición. En el largo plazo se puede ubicar a los avances tecnológicos adversos (50,2%) en la cuarta posición.

Por otro lado, si se observan las respuestas de los líderes desde la perspectiva de la probabilidad, el riesgo tecnológico más probable es la Concentración del poder digital, que toma la sexta posición entre las 10 amenazas más probables; seguida por la Desigualdad digital en la séptima posición y las Fallas en la ciberseguridad en la novena posición.

De hecho, parece como si las amenazas de tipo tecnológico fuesen perdiendo fuerza, ante la creciente arremetida de otros tipos de amenazas. La posición más alta a la que una amenaza de tipo tecnológico ha llegado fue la tercera posición, en el 2018, con los Ciberataques. Al año siguiente el Robo de datos en la cuarta posición fue la amenaza tecnológica más importante, y en el 2020, el año pasado, ninguna amenaza tecnológica ocupó ninguno de los cinco primeros lugares.

Si se ven las respuestas desde la perspectiva de su impacto, solo las Fallas en la infraestructura de TI llegan al top 10 de riesgos, y en la posición 10.

La división digital

Ya dentro del capítulo que habla específicamente de las amenazas en el campo tecnológico, el estudio señala que la división digital es una de las más destacables, y que esta se puede dar de diversas formas. Una de esas formas es en los sesgos que se pueden encontrar en los procesos de automatización.

De acuerdo al estudio, las decisiones que por mucho tiempo han estado en manos de las personas, ahora están siendo delegadas a sofisticados algoritmos que utilizan el aprendizaje automático sobre grandes conjuntos de datos. El inconveniente ocurre cuando estos grandes conjuntos de datos se encuentran sesgados.

No solo eso. La facilidad de acceder a estas herramientas por parte de grupos con objetivos malintencionados, pueden generar y esparcir contenidos peligrosos a una velocidad y con una eficiencia sin precedentes. Y debido a que son difíciles de detectar, se está haciendo más difícil perseguir a los generadores de desinformación. De hecho, de acuerdo al estudio, el número de países que han experimentado campañas organizadas de manipulación de las redes sociales se ha incrementado en 150% entre el 2017 y el 2019.

Otro de los indicadores de la división digital son las brechas de accesibilidad a Internet. En los países con ingresos altos, la proporción de la población que puede acceder a Internet supera el 87%; mientras que la misma métrica cae a 17% en los países de ingresos bajos. Además, al interior de los países, el acceso a los recursos digitales también se encuentra estratificado de acuerdo al nivel socioeconómico de los usuarios

Pero, además, el acceso a Internet también se ve restringido por la propia acción de los Estados. Algunos gobiernos reducen o eliminan el acceso a Internet para controlar el flujo de información y el discurso político dentro y fuera de sus fronteras, o para excluir específicamente a plataformas extranjeras. Se estima que el 23% de los países prohíben o censuran las noticias, lo cual limita el acceso de sus ciudadanos a estos recursos.

Por otro lado, también ocurre lo contrario. En los países en donde la intervención del gobierno no es una amenaza, más bien su inacción es la que ha generado amenazas para los ciudadanos. Aunque casi cuatro de cada cinco países han implementado regulaciones para el comercio electrónico y la protección de los datos, las respuestas de los gobiernos continúan siendo superadas por la velocidad de la digitalización. El documento del Foro señala que los gobiernos tienen que reducir la brecha regulatoria generada por los nuevos recursos digitales y por la creciente influencia de la tecnología sobre las interacciones humanas, de lo contrario se corre el riesgo de que los bienes públicos digitales se concentren en los actores privados.

En cuanto a la automatización de los trabajos, se sabe que ésta ya se encontraba reformulando los mercados de trabajo. Sin embargo, la llegada de la pandemia desató una crisis económica y un salto tecnológico que dejó cortos a los tiempos y los presupuestos necesarios para capacitar a los trabajadores para hacer frente al nuevo entorno. Por consiguiente, como señala el reporte del futuro del trabajo del Foro Económico Mundial se estima que la automatización va a desplazar 85 millones de empleos en los próximos cinco años.

Además, se espera que el rápido cambio al teletrabajo va a producir ganancias de productividad en el largo plazo, pero también se corre el riesgo de crear nuevas brechas entre los trabajadores del conocimiento y aquellos que laboran en industrias que no pueden trabajar de manera remota.

Adicionalmente, la rápida digitalización de las interacciones humanas y del lugar de trabajo, ha ampliado el conjunto de habilidades digitales esenciales más allá de lo que antes se necesitaba para ser considerado un conocedor de la tecnología. Esa ampliación requiere de inversiones significativas en capacitación. Sin embargo, el gasto público y la creación de políticas para reducir la brecha en habilidades digitales se verán limitados en la era post COVID, especialmente en los países de ingresos medios y bajos.

Estas son tan solo algunas de las revelaciones y estimaciones que ha lanzado el Foro Económico Mundial en el ámbito de la tecnología. En el documento se podrán encontrar otras amenazas que se tocaron no solo en el campo informático, sino en los otros campos señalados: economía, medio ambiente, geopolítica y sociedad.